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El cuello, objetivo de los tratamientos estéticos más punteros

El gran olvidado a la hora de cuidarse reclama atención. Descubre cómo recuperar su aspecto de la mano de la medicina estética. 

¿Te has parado a pensar cuántas veces miras el móvil al cabo del día? Se calcula que, mínimo, unas 100 veces… Eso supone agachar la cabeza cada 10 minutos. La constante repetición o mantenimiento de este gesto -o el del mirar el teclado del ordenador o la tablet mientras estás en el sofá por la noche- provoca tal presión en la columna (unos 25 kilos) que la piel del cuello absorbe gran parte. Lo que se traduce en descolgamiento, flacidez y aparición de arrugas marcadas e, incluso, de la temida papada. Es lo que los expertos han bautizado como tech-neck (o cuello tecnológico)

A esto tenemos que sumarle la propia anatomía de la piel del cuello. Mucho más fina que la del rostro es, por tanto, más sensible a los signos del envejecimiento. Además, al contar con poca concentración de grasa, suele estar deshidratada, más frágil y flácida. 

La clave: estimular el colágeno

Para hacer frente a esa pérdida de firmeza y elasticidad tan característica de la zona del cuello resulta clave actuar sobre la producción de colágeno. Los ultrasonidos focalizados permiten actuar en las capas más profundas de la piel para estimular la síntesis de esta proteína, así como la de la elastina, recuperando la firmeza y la elasticidad de la piel. Un tratamiento no invasivo -sin cirugía ni tiempo de recuperación- que consigue un efecto lifting totalmente natural. 

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